viernes, diciembre 2, 2022

¿Qué es la vocación sacerdotal?

Jesús llamó a algunos “para que estuvieran con Él y para enviarlos a predicar” (Mc 3, 14). La vocación sacerdotal es la continuación de esa llamada de Jesús en este tiempo de la Iglesia y en nuestras vidas de discípulos. El presbítero, signo vivo de Jesús Buen Pastor, lo hace presente en su entrega para la salvación del mundo, prolonga sus gestos de caridad y anuncia su Palabra a la comunidad creyente y a todo hombre y entrega la Vida de Dios a través de los Sacramentos de la Iglesia por Jesucristo en el Espíritu Santo. El presbítero como Pastor de una comunidad, acompaña el caminar de los hermanos detrás de Jesús, Señor y Maestro.

El llamado y la respuesta

Como sucedió con los primeros discípulos, un día pasó Jesús cerca de nosotros y alguien nos dijo: “Este es el Cordero de Dios” (Cfr. Jn. 1, 29.36). Algo hizo que lo siguiéramos y quisiéramos estar con Él para conocerlo. Nos impresionó su modo de ser, de hablar, de actuar con las personas. Nos pareció que algo nuevo era posible. Por eso nos quedamos con Él y nos hicimos discípulos suyos.

Como a aquellos discípulos de Galilea, Jesús nos fue enseñando por su Palabra, su entrega Pascual en la Eucaristía y en el testimonio de tantos hombres y mujeres en la Iglesia. Nos invitó a convertir el corazón para mirar la realidad en su complejidad de alegrías y dolores, reconociendo la llamada del Padre que nos pide amar, dejar nuestras miradas egocéntricas y salir a anunciar la Vida nueva que brota de la Pascua.

Presbíteros diocesanos seculares

Nuestra llamada nos envía a hacer presente a Jesús desde, en, con y para nuestra Iglesia particular. Somos sacerdotes diocesanos seculares para el Pueblo de Dios que peregrina en la Arquidiócesis de Córdoba, abiertos y disponibles a las necesidades de toda la Iglesia. Nuestro ministerio se realiza de tantas formas como nuestro Obispo y las necesidades pastorales de la comunidad eclesial nos lo pidan, pero especialmente desarrollamos nuestra entrega sacerdotal en las Parroquias.

Según nuestra vocación y misión, buscamos configurar nuestro corazón con el Corazón de Jesús, Buen Pastor, para hacer presente su amor por el mundo, en las más diversas situaciones en las que los miembros del Pueblo de Dios comprometen su vida en la construcción del Reino. Esto lo hacemos, especialmente, desde el servicio evangelizador en las Parroquias; pero también lo hacemos desde la educación, los medios de comunicación social, la caridad organizada y muchos otros modos, siempre en comunión con nuestro Obispo, con los otros presbíteros, con los religiosos y con los laicos, sabiéndonos discípulos todos del mismo Señor enviados a la misión.