viernes, diciembre 2, 2022

El Seminario es un tiempo y un espacio que ofrece la Iglesia marcado por el inicio de una profunda formación personal y comunitaria, la cual no culmina, sino que continúa luego –como formación permanente– en el sacerdocio.

 Así, cada seminarista comienza a poner las bases a una formación integral desde distintas dimensiones: humana, espiritual, pastoral e intelectual. Ninguna está por encima de la otra, todas y cada una hacen un todo, como lo es toda persona.

En relación a la última dimensión mencionada, los seminaristas tienen, por Gracia de Dios y ayuda de la Iglesia, la posibilidad de estudiar la Licenciatura en Teología en la Universidad Católica de Córdoba. Cada seminarista transita con gratitud y entusiasmo el tiempo de cursado. Los desafíos actuales para el anuncio del Evangelio exige “un excelente nivel de formación intelectual, que haga a los sacerdotes capaces de anunciar […] el inmutable Evangelio de Cristo y hacerlo creíble frente a las legítimas exigencias de la razón humana”[1]

La riqueza que se encuentra en la Universidad no es solo la excelencia académica, sino -y por sobre todo- el cursado con laicos y laicas, religiosos y religiosas que aportan desde la hermosa diversidad de carismas, dones y talentos, a la reflexión filosófica, teológica y al compartir fraterno.

Estudiar una carrera de grado no es para beneficio propio, sino que buscando con pasión la verdad, los futuros sacerdotes se apropian de nuevas herramientas para amar y servir mejor al Pueblo de Dios.

[1] Exhort. Ap. Post-Sinodal. Pastores Dabo Vobis. (25 de marzo 1992)