Jn 6, 24-35

El Evangelio de hoy nos pone ante una situación, en la que la multitud queda desconcertada ante Jesús, ya que Él rompe sus esquemas. Poco antes, habían querido hacerlo rey, y Jesús se retira (cf. Jn 6,15). Ahora, no saben dónde está Jesús, y lo buscan. Pero Jesús mismo los pone frente a sus intenciones más profundas: ¿Lo buscan a él? ¿O sólo buscan a alguien que les ha saciado una necesidad (material, psicológica, etc.)?

En una búsqueda que creían sincera, Jesús les muestra que aún no han creído del todo en él. De hecho, la gente le pide una señal (v 30): no le basta con los signos que vieron, siguen esperando milagros grandes. Todo esto, nos va mostrando que la multitud, en el fondo, no conoce bien a Jesús.

A veces, en nuestras prácticas religiosas cotidianas, podemos buscar a Jesús, pensando que nos acercamos a él; cuando en realidad, no hemos tenido un encuentro auténtico con él ni nos hemos dejado sorprender por él. Esto nos puede pasar cuando lo buscamos por un pan que no dura: grandes milagros, sentir cosas lindas, creernos más buenos, estar cómodo con otros que piensan como nosotros, etc. Esto nos puede satisfacer un instante, pero luego nos queda más y más hambre. Jesús nos ama, y busca mucho más para nosotros que simplemente conformarnos con eso: él es el verdadero alimento, todo lo demás es signo que orienta hacia él. Lo maravilloso, es que Jesús no se enoja con la multitud aunque lo busque erradamente; pacientemente va respondiendo las preguntas, y guiándolos poco a poco hacia su Misterio, hacia su Persona. Toma nuestros deseos, y desde ahí nos guía hacia la verdadera fuente que nos sacia.

No nos pide muchas obras, sólo la obra de Dios: que creamos en él (v 29), es decir, dejarnos sorprender por él, más allá de lo que creemos saber de él. En lo cotidiano, en lo que no nos cierra, en lo que aún no entendemos, ahí puede estar él guiándonos para conocerlo cada vez más. Él tiene mucho más para darnos. Sólo en Jesús  podemos encontrar el alimento que nunca se acaba. Sólo en Jesús nunca más tendremos sed.