El Seminario Mayor “es sobre todo una comunidad educativa en camino: la comunidad promovida por el Obispo para ofrecer, a quien es llamado por el Señor para el servicio apostólico, la posibilidad de revivir la experiencia formativa que el Señor dedicó a los Doce (PDV 60 b y c).

El Seminario, “antes que ser un lugar o un espacio material, debe ser un ambiente espiritual, un itinerario de vida, una atmósfera que favorezca y asegure un proceso formativo, de manera que el que ha sido llamado por Dios al sacerdocio pueda llegar a ser, con el sacramento del Orden, una imagen viva de Jesucristo Cabeza y Pastor de la Iglesia” (PDV 42).

La comunidad del Seminario es “una experiencia original de la vida de la Iglesia; en él el Obispo se hace presente a través del ministerio del rector y del servicio de corresponsabilidad y de comunión con los demás educadores” (PDV 60 d).

Como toda comunidad eclesial, esta “comunidad de discípulos del Señor” (PDV 60 e) ha de estar animada por el Espíritu Santo, que nos reúne en una sola fraternidad, en la cual  cada uno colabora, según sus dones, al crecimiento de todos en la fe y en la caridad (cfr. PDV 60 d). Su estilo de vida deberá ser tal “que pueda ser considerada una verdadera familia que vive en la alegría” (PDV 60 e). Ha de estar animada por un profundo sentido de comunión con la Iglesia local y universal (cfr. PDV 60 e), vinculada al entorno sociocultural de Córdoba, atenta a los acontecimientos del mundo y en diálogo con la cultura actual.

(Tomado de: Seminario Mayor de Córdoba “Nuestra Señora de Loreto”. Discípulos de Jesús, servidores del Reino. Formar pastores para Córdoba en nuestro tiempo. Proyecto formativo. Córdoba, 2007.EDUCC, pág. 28-29)