Reflexión del Evangelio del XX Domingo Durante el Año

Lc.12, 49 – 53

“¿Piensan ustedes que he venido a traer la Paz a la tierra?”

En el Evangelio de este domingo Jesús vuelve a interpelar a sus Discípulos, esta vez de una manera más drástica y radical que los domingos anteriores: anuncia la división como signo previsible de su Vida, de su Misión y su Camino. Así pues, Jesús es claro y nos enseña, una vez más, que su tarea no es hacer algo que otorgue una satisfacción momentánea, sino, más bien, hacer la voluntad del Padre que está en los cielos.

En estos capítulos del Evangelio de Lucas encontramos a los discípulos escuchando a Jesús, y es el mismo Maestro quien les muestra como seguirlo, hacia donde caminar y desde donde vivir el Reino que Él propone. Esto nos enseña que el discipulado que estamos llamados a vivir comienza en escuchar a Jesús, conocer sus maneras de proceder, sus elecciones y decisiones, descubrir y redescubrir donde poner el corazón.

Así pues, el discipulado conlleva discernimiento, valentía y opciones concretas. Como seguidores de Jesús, estamos llamados a escuchar y comprender las diversas situaciones de la vida, y encontrar en ellas, los signos de Dios que nos anuncian el camino que debemos recorrer. Además, necesitamos pedir el don de la valentía, para que, sabiendo lo que estamos llamados a vivir, podamos desarrollarlo. Así entonces, con valentía y certeza de discipulado, logremos vivir la fe en acciones concretas.

El Evangelio de hoy nos habla de estos signos de Dios que nos interpelan en la vida. Jesús es muy claro, y no solo anuncia que no traerá la paz, sino más bien, avisa que las opciones y el seguimiento por el Reino de Dios, traen división. Por eso, es un riesgo pensar que la presencia de Dios o su llamado solamente nos dan tranquilidad, nos soluciona los problemas, y calma los dolores. La vida que Jesús nos llama a transitar es un camino desafiante, complejo y al mismo tiempo sencillo. Al igual que lo hizo Él, vivir el amor, con esperanza y con fe nos compromete a vivir disponibles todas las consecuencias que las contrariedades de la vida nos otorguen.

Miremos el camino de los santos que dan testimonio de esta división, quienes no fueron aceptados por anunciar el Reino de Dios, quienes fueron juzgados injustamente por cuidar de los más frágiles, quienes han dado su vida por la voluntad de Dios. Son ellos quienes nos dejaron una huella, los que nos enseñaron a leer los signos de los tiempos, y mostrando su valentía de discípulos, dieron la vida por la causa de Jesús.

Hoy Jesús te invita especialmente a caminar a de esta manera, a discernir tu camino, escuchar su palabra, y con valentía responder en las decisiones que Él pide que realices. ¿Estás dispuesto a vivir el Camino del Reino de Dios, a pesar de las divisiones, tenciones o turbulencias que generen tu opción por Jesús?