Testimonio de Javier Verdenelli, nuevo diácono de la arquidiócesis de Córdoba

La ordenación diaconal como cada paso que damos al caminar en nuestra vida, tiene un antes y un después.

El llamado y su respuesta pertenecen a la primera parte y fue en mi vida una sorpresa porque no esperaba que Dios me llamara a este servicio ya que tenía otras pasiones que eran “mis misiones”. Pero de pronto, una pregunta lo cambió todo: «Javier ¿por qué no te hacés cura?». Fue el “sígueme” que no entendía todavía pero que necesitaba una respuesta seria, discernida y decidida. Es la invitación de Jesús a compartir “Su misión” lo que, de repente, empecé a descubrir y acepté dejándolo todo, en la entrega de “toda” mi vida, plenamente y hasta el final.

La segunda parte corresponde a lo que voy viviendo en estos días, llenos de la alegría de Cristo, en las celebraciones de los sacramentos y en las distintas bendiciones, en el anuncio del Evangelio y su enseñanza. Ahora descubro que, como a toda la obra de Dios, tenemos que responder con fe porque aunque sigo pensando y sintiendo igual que hace unos días atrás, su gracia se hace presente en mí en favor de mis hermanos y hermanas de la comunidad de un modo distinto. Me descubro llamado nuevamente, en este ministerio diaconal que Él mismo me regala, a creer y ser agradecido por las maravillas que nuestro buen Dios hace en mí.

Diácono Javier Verdenelli