“Toda formación del candidato al sacerdocio está orientada a prepararlos de una manera específica para comunicar la caridad de Cristo, Buen Pastor. Por tanto, esta formación, en sus diversos aspectos, debe tener un carácter esencialmente pastoral […]; la finalidad pastoral asegura a la formación humana, espiritual, e intelectual algunos contenidos y características concretas a la vez que determina y unifica toda la formación de los futuros sacerdotes” (PDV 57).

Cuando Jesús nos llama a seguirlo lo hace desde nuestra realidad y desde un lugar concreto, comunidad, movimiento, parroquia etc. En la formación vamos profundizando en este llamado y madurando la opción de seguirlo. Y a la vez que lo vamos conociendo vamos recibiendo la misión de hacerlo presente en medio de su pueblo, en situaciones y lugares bien concretos.

La formación pastoral práctica es una instancia formativa orientada a favorecer que los seminaristas vayan poniendo en juego y concretando, en forma paulatina, ese envío de Jesús. Les ofrece los elementos, los recursos y herramientas específicos del arte pastoral, al tiempo que los anima a hacer propios los sentimientos y actitudes de Jesús Buen Pastor, preparar para salir al encuentro con las demás personas para anunciarles La Buena Noticia. Así, por ejemplo, los inicia en el discernimiento evangélico de los “signos de los tiempos”; en el ministerio de enseñar y comunicar la Palabra de Dios; en el servicio de promover y alentar la vida espiritual de las personas y comunidades; en el servicio litúrgico y en el acompañamiento de las diversas manifestaciones de la piedad popular de nuestro pueblo; en la animación de la vida comunitaria y en la conducción pastoral según la espiritualidad de la comunión; en la capacidad para recibir y acompañar a las personas en la búsqueda de los caminos de Dios en sus vidas.

La formación pastoral práctica ayuda a los seminaristas a descubrir cómo su respuesta fiel al llamado del Señor va llenando de rostros y de vivencias sus corazones; es escuela que educa en las manifestaciones concretas de la caridad pastoral, permite purificar y profundizar las motivaciones vocacionales y afianzar el fundamente de una vida totalmente consagrada al servicio del Señor en el anuncio del evangelio a los hermanos.

Como toda la formación del Seminario, también la formación pastoral práctica se presenta como un camino gradual, que los seminaristas recorren progresivamente. A su vez, cada etapa de este caminar tiene su especificidad, así como cada persona tiene sus propias características.

El plan de la formación pastoral práctica, en nuestro Seminario de Córdoba, comprende a todos los seminaristas, desde el segundo año hasta el último. Habitualmente, tiene lugar por la mañana de los sábados, en las aulas del Seminario y en un estilo de aula-taller; en algunos casos, se realiza en otro lugar y horario. Algunas de estas propuestas formativas son abiertas a otros miembros del Pueblo de Dios. Los talleres de la formación pastoral práctica suponen e intentan complementar las otras instancias de la formación pastoral del Seminario, como son los cursos de pedagogía catequística, los diversos cursos de teología pastoral y la ejercitación pastoral.

El plan de la formación pastoral práctica se distribuye según las etapas formativas, los siguientes contenidos generales:

  • “Etapa del comienzo del seguimiento de Jesús en una comunidad discipular”, o Año Introductorio: Talleres anuales de autoconocimiento.
  • “Etapa de la verificación y decisión por la propia vocación” (EVD)
    • 1º año: Pastoral de la Salud (talleres de formación de la Pastoral Arquidiocesana  de la Salud, junto con laicos y religiosos)
    • 2º y 3º año: Bienio que alterna, “Recursos y técnicas de comunicación” y “Recursos y técnicas de animación comunitaria” (con la colaboración de  especialistas en estos temas)
  • “Etapa de la Identificación con la vocación apostólica” (EIVA) y “Etapa de la definitiva consagración a Dios y transición al ministerio” (ETM I): Trienio que abarca estos temas: Pastoral del anuncio; Pastoral de la comunión y el servicio; Pastoral de la celebración litúrgica (con la colaboración de especialistas en estas áreas pastorales)

Los talleres del plan de formación pastoral práctica, en todo lo referido a su planificación, contactos con los docentes y los equipos, su realización y su evaluación, está a cargo de un equipo conformado por seminaristas, junto con un formador.