“Jesús nos pide que tengamos confianza en que su gracia nos campaña en cada momento de la vida, en que no estamos solos porque Él está con nosotros: camina junto a nosotros, nos indica el camino y es, también, su gracia la que nos sostiene“.

Reflexión del Evangelio del Domingo XXVIII del Tiempo Ordinario

Lc.17, 11 – 19

Jesús escucha la petición de los leprosos y no los sana ahí no más, sino que les pide un gesto de confianza y los envía que vayan todos juntos, en comunidad, a presentarse ante el sacerdote, quien tiene autoridad para declararlos puros de su enfermedad.

En ese caminar con otros, respondiendo con fe y confianza a la voz del Señor, es donde se produce la sanación de estos leprosos. Todos fueron curados, pero solo uno se volvió para agradecer. Porque se dio cuenta de lo que Jesús había obrado en él. Su gratitud y su fe lo salvaron.

Cuántas veces, como hicieron los leprosos, le pedimos a Jesús que tenga compasión de nosotros, que nos sane todas esas heridas que nos afligen, nos dañan e inquietan el corazón. Y puede que Jesús no nos quite esa aflicción al instante, sino que también nos pida el mismo gesto de confianza que le pidió a los leprosos: nos pide que confiemos plenamente en Él. Que tengamos confianza en que su gracia nos campaña en cada momento de la vida, en que no estamos solos, porque Él está con nosotros: camina junto a nosotros, nos indica el camino y es también su gracia la que nos sostiene.

Te invito a que pases por el corazón todas esas veces que sentiste la presencia de Dios en tu vida y le des gracias por todo lo que Él ha obrado en vos, en tu familia, en tus amigos y seres queridos. Te invito que recuerdes las veces que te sentiste abrazado por su amor, que sentiste que te sanó, te asistió y te preservo.