El 2020 viene cargado de hermosos momentos para vivir, compartir y celebrar como comunidad del Seminario junto a toda la Iglesia.

Desde el pasado 8 de diciembre del 2019 la Conferencia Episcopal convocó a todo el Pueblo de Dios que peregrina en Argentina a vivir el Año Mariano Nacional, el cual culminará el próximo 8 de diciembre. El Año Mariano Nacional es un acontecimiento de gracia para toda la Iglesia en Argentina al conmemorar los 400 años del hallazgo y presencia de la bendita imagen de la Virgen del Valle en Catamarca. A su vez, en el marco de esta gran fiesta de la Iglesia, se llevará a cabo en la misma ciudad de Catamarca el IV Congreso Mariano Nacional.

Entre tantas formas de acercamos al amor generoso de nuestra Madre, este año somos invitados –todo el Pueblo de Dios- a peregrinar a Santuarios Marianos, para ofrecer nuestras manos y corazón a Jesús por María, pidiendo las gracias que necesitamos personalmente, como así también para nuestras comunidades, para la Patria y toda la Iglesia, siendo constructores de una historia más justa y fraterna.

Es por eso que en este 2020, queriendo adentrarnos más en el Reino de Dios que se hace presente entre nosotros, por medio del amor de María, comenzamos la marcha… ¡nos pusimos en camino!

Como cada año, estando en nuestra convivencia en la Casa de Nazaret, vivimos la fiesta litúrgica de Nuestra Señora de Lourdes, fiesta que como que como ya es tradición, nos impulsa a caminar a la Gruta de Lourdes en Alta Gracia junto a los peregrinos que con fe y esperanza caminan a la casa de la Madre.

Frente a su imagen, comenzamos a palpitar más de cerca este Año Mariano Nacional, dejando allí nuestra acción de gracias y las plegarias en nombre de todos los que se confían a nuestras oraciones.

¡FELIZ AÑO MARIANO!

Testimonio de Lucas – seminarista 3° año de formación.

«En la peregrinación hacia nuestra Madre de Lourdes, me queda la experiencia muy bonita del compartir fraterno con otros hermanos que de igual modo, van a agradecer y/o pedirle alguna gracia a nuestra Señora, que intercede ante su Hijo, Jesucristo.

María tiene en la formación sacerdotal un papel muy importante, ser Madre, una madre que moldea nuestro corazón para que llegue a ser como el del Buen Pastor. Ella es a quien te invito a asistir ante toda situación, confiando y sabiendo con certeza que tiene un corazón atento y disponible, especialmente hacia sus hijos.»