Con mucha alegría compartimos con ustedes la gran noticia de que este año se suman, a la  familia del seminario, 5 jóvenes que se dispusieron a profundizar su camino de discernimiento vocacional y respuesta al Señor que los llama a seguirlo.

Ellos son: Andrés de la Pquia. María y José de B° Ituzaingó, Fabricio de la Pquia. Ntra. Sra. del Rosario de Río Primero, Mario de la Pquia. Ntra. Sra. del Perpetuo Socorro de Bialet Massé, Santiago de la comunidad parroquial de B° Argüello y Sebastián de la Pquia. Ntra. Sra. de los Dolores de Río Ceballos.

Los muchachos están iniciando la Etapa Propedéutica, un tiempo de iniciación en el camino de la formación sacerdotal. Esta etapa tiene como ícono bíblico, como lugar que mejor representa e inspira lo que se quiere reproducir en esta etapa a Tiberíades. Recordemos que caminando por la ribera del lago Tiberíades Jesús vio a dos hermanos: a Simón, llamado Pedro, y a su hermano Andrés, que echaban las redes al mar porque eran pescadores. Entonces les dijo: «Síganme, y yo los haré pescadores de hombres». Inmediatamente, ellos dejaron las redes y lo siguieron. 

Continuando su camino, vio a otros dos hermanos: a Santiago, hijo de Zebedeo, y a su hermano Juan, que estaban en la barca de Zebedeo, su padre, arreglando las redes; y Jesús los llamó. Inmediatamente, ellos dejaron la barca y a su padre, y lo siguieron. [Mt 4, 18-22]

Esta escena nos ubica en el lugar donde Jesús camina, se acerca a lo cotidiano, llama, invita y propone. Es el lugar donde los discípulos reconocen al maestro, se preguntan a sí mísmos, se cuestionan, deciden y se ponen en marcha. Aquí se vive una experiencia que marcará el futuro, el rumbo del camino, las renuncias, el gozo del encuento y el desafío de formar parte de una nueva comunidad.

Los muchachos en esta nueva etapa estarán acompañados por el P. Sergio Colmenares, quien será su formador, vivirán en una casa destinada sólo para esta etapa y tendrán como Santo Patrono de la comunidad a San José.

¡Los acompañemos con el abrazo de la oración!

Recemos por ellos, sus familias, comunidades y amigos; y pidamos para que haya más jóvenes que se animen a responderle al Señor que llama.